Leire Martínez Ochoa: “Lo del príncipe azul, puede ocurrir”

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En una entrevista realizada por Nieves Herrero para el Magazine de El Mundo de este domingo, la voz de La oreja de Van Gogh abre su corazón para hablarnos tanto de su fortaleza como de su vulnerabilidad.

Aunque sólo le falta una asignatura para acabar la carrera de Pedagogía, esta joven navarra de 30 años de edad, tiene claro que lo que la llena es la música y que no entiende la vida sin ella. En su infancia, convivió con las canciones de Serrat y Sabina de su madre y las de Pink Floyd y Deep Purple de su padre. “En mi casa, todo tenía sabor musical”. Sin embargo, la gente de su entorno no entendió que quisiera marcharse a Madrid para intentar ser cantante, aunque ahora todo haya cambiado. Tras pasar por Popstars y Factor X, el destino quiso que se convirtiese en la sustituta de Amaia Montero en La oreja de Van Gogh: “Me parecía imposible lo que me estaba pasando. Hubo feeling con los componentes del grupo desde el principio” y agradece que la oportunidad le llegase con 28 años y no con 15 “porque hubiese sido complicado no perder la cabeza” . Sobre la relación con Amaia Montero, dice que nunca ha percibido tensión ni momentos incómodos “un día coincidimos en la T4 de Barajas y nos presentaron. El saludo fue rápido porque perdíamos el avión”.

A Leire, en la Ikastola donde estudió, le pusieron el mote de “láser”. Ella lo explica “Soy muy intuitiva, algo brujilla. Mirando a los ojos puedo saber si una persona se siente feliz o no. Mis ojos han sido siempre mi fuente de información y mi tarjeta de presentación”. Disfruta de las cosas como vienen y le gusta revivir buenos momentos “e incluso pensar en gente que ya no está”. Curiosa era su manera de jugar con muñecas cuando era niña “tenía una que me la metía en la barriga y jugaba a que nacía. Siempre he tenido un instinto maternal superlativo”. Es más, cuando la preguntaban qué quería ser de mayor, respondía que quería ser madre.  Tiene claro que si le apetece ser madre en un momento determinado, lo hará con o sin pareja “si hay alguien que me acompañe, mejor, pero si no, no pasa nada, hay métodos, fecundación in vitro, adopciones… Ahora con lo de Haití, cuando he visto que estaban secuestrando a niños, sentía la necesidad de ir allí… Siempre mi instinto, no lo puedo evitar”.

Se considera “una romántica empedernida” y cree que lo del príncipe azul puede ocurrir “y debe ser maravilloso. Creo que no hay que complicarlo todo tanto. Es cuestión de estar receptiva y con ganas”. Eso sí, la separación de sus padres la afectó mucho y llegó a crear una muralla alrededor de sí  “aunque soy supercariñosa, me cuesta entregarme”. El apoyo de una psicóloga, a cuya terapia volvió cuando se incorporó al grupo, fue muy importante.

Lleva un año y medio de gira con La oreja de Van Gogh, pero está acostumbrada a viajar, ya que con su madre, que era maestra, aprovechaba los veranos para recorrer, primero la geografía española, y luego destinos más lejanos. Durante esos viajes, cantaba con su madre a dos voces. Siempre la música. Se declara rockera “de corazón” porque el rock la atrapa hasta desmelenarse, algo que sólo hace con la música, ya que se cuida mucho para dar lo mejor de sí en sus actuaciones “algo parecido a un sacerdocio”. En el escenario, lo da todo “allí disfruto y tengo todo tipo de sensaciones: lloro, flirteo con el público, río…Todo lo que siento con mis compañeros, difícilmente lo encuentro en otros sitios. Estoy contenta, porque noto que la gente me quiere y me trata de maravilla”.

Después, al bajarse del escenario, vuelven los monstruos “la primera hora, todavía me dura la euforia, el subidón. Pero, luego, como me he vaciado por completo cantando, esa soledad se apodera de mí y me da el bajón, incluso de energía. Me quedo sin fuerzas, sin ganas de hablar, y sólo quiero recluirme en mi habitación y recuperarme. Forma parte de esta vida que he elegido”.  Entre concierto y concierto, vuelta a su apartamento recién comprado en San Sebastián. Le encanta su vida normal “planchar mi ropa, poner lavadoras…He tenido la suerte de que mis compañeros de grupo sean tan hogareños como yo”. Por lo demás, procura cuidarse y va al gimnasio, pero disfruta de la comida, una de sus pasiones, además de las series de televisión, pero sobre todo, afirma, nada comparable a estar rodeada de amigos y familia “porque son los que te recuerdan quién eres y te  ponen los pies en la tierra”.

2 Respuestas to “Leire Martínez Ochoa: “Lo del príncipe azul, puede ocurrir””

  1. maya Says:

    Claro que puede ocurrir lo del príncipe azul, sobre todo en los cuentos.

  2. mariia monterito Says:

    zi puede ocurrir pero con mucha zuertee!!!

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