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En la web Vanitatis, la periodista Paloma Barrientos nos pone al dÃa sobre las novedades en el contencioso que enfrenta a Lydia Bosch con su todavÃa marido, Alberto MartÃn.
El próximo 22 de mayo, la ex pareja se tendrá que ver las caras en el juzgado, ya que se celebra el juicio contencioso donde se adoptarán medidas provisionales sobre la custodia de los hijos y la manutención, y se fijará el domicilio familiar.
Cuando Alberto MartÃn llegó el jueves a su casa, se enteró por una nota, que su mujer se habÃa marchado con sus hijos a la finca de Eduardo Sánchez Junco, dueño de la revista Hola, ya que es muy amiga de Mamen, la hija del empresario. La decisión habÃa sido unilateral, y deberÃan haber contado con el padre de los niños. Dada la repercusión legal que podrÃa tener este hecho, Alberto MartÃn recibió un SMS con un texto similar a “Como ya te dije, nos hemos venido a Soria, volvemos el domingo” pero los amigos de la pareja niegan que lo supiera.
Cuentan que a Alberto se le ha quedado grabada la imagen de su mujer, junto a otras personas, en el interior de un automóvil, presenciando su arresto. Su cÃrculo de amistades lo define como un hombre volcado en su familia, incapaz de cometer ni este ni ningún otro delito, católico practicante pero sin pertenecer a ninguna asociación religiosa.
Según los defensores del arquitecto, Lydia Bosch solicitarÃa 20.000 euros de pensión, el chalet familiar -de más de mil metros- el pago del colegio y el 60% de los bienes comunes. Aunque casados en separación de bienes, tenÃan sociedades patrimoniales conjuntas. Por su parte, el padre pide la custodia compartida de los niños, algo a lo que la actriz se niega.
Al parecer, el dÃa que lo detuvieron, estaba en casa de su hijo mayor, de 18 años. Cuando éste quiso recoger algunos objetos personales para llevárselos al calabozo, la actriz se colocó junto a él mientras hablaba por el móvil con un polÃcia al que informaba de lo que hacÃa el joven. Solo cuando éste la grabó a su vez con su teléfono abandonó la habitación.
Lydia habÃa contratado en Barcelona, un servicio de contabilidad y fiscal desde que decidió el verano pasado que no le gustaba el gestor que compartÃa con su marido. Se habla también de una mala influencia sobre ella de una mujer que por la mañana trabajarÃa de cajera en un banco y por la tarde de maestra espiritual. Algo absurdo, según cuenta Paloma Barrientos, si se conoce la personalidad de Lydia Bosch, una mujer fuerte que siempre ha tenido claro lo que querÃa tanto en el aspecto personal como en el profesional.
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